¿Te acuerdas cuando eras chico y la vida era solo jugar? Bueno, parece que esa época no se fue del todo. Últimamente, se está viendo una tendencia súper interesante donde los adultos estamos dejando de lado la seriedad para volver a disfrutar de actividades que antes creíamos exclusivas de la infancia. Esto tiene un nombre: Kidulting, y está pegando fuerte en Chile. Si pensabas que el karting, los juegos de mesa o coleccionar monitos era solo para niños, ¡prepárate para cambiar de opinión!
¿Qué onda con el Kidulting? La nostalgia nos llama de vuelta
El concepto de kidulting no es más que la mezcla de ‘kid’ (niño) y ‘adult’. Simple, ¿verdad? Pero su impacto es mucho más profundo. Básicamente, se refiere a la tendencia de los adultos de participar en actividades o consumir productos que tradicionalmente se asocian con la infancia o la adolescencia. Y no, no es que queramos volver a usar pañales, sino que estamos buscando una forma diferente y más auténtica de entretenernos, desconectarnos de la rutina y, por qué no, revivir esos momentos de pura alegría que teníamos cuando éramos más jóvenes.
Durante mucho tiempo, la sociedad nos dijo que crecer significaba dejar atrás los juegos. Que uno tenía que volverse serio, responsable y que la diversión era cosa de niños. ¡Pero la verdad es que la vida es más que eso! La presión del trabajo, el estrés diario y la sobreexposición a pantallas nos han hecho anhelar experiencias más tangibles y participativas. Y el kidulting llega como anillo al dedo.
De la pantalla a la pista: ¿Por qué el karting y los juegos de mesa están en auge?
Pensemos en el karting. Antes, uno lo asociaba a cabros chicos celebrando cumpleaños o a fanáticos tuerca. Hoy, si vas a una pista como las de Rally Kart, te das cuenta que la mayoría de los que están ahí son adultos jóvenes, entre 25 y 35 años, ¡dándolo todo! Ricardo Páez, fundador de Rally Kart y un observador capo de estas tendencias, lo tiene claro:
“Hay una búsqueda por hacer cosas y no solamente por estar en algún lugar. Antes quizás juntarse con amigos significaba ir a comer o tomar algo. Hoy muchas personas quieren una experiencia donde puedan participar, competir, reírse y después tener una historia que contar.”
Y es que tiene toda la razón. Ya no nos basta con solo “estar”. Queremos vivir, sentir, competir (aunque sea amistosamente) y tener anécdotas que contar el lunes en la pega. Esto se replica en otras actividades:

- Juegos de mesa: Las noches de juegos de mesa están más vivas que nunca. Desde clásicos como el Catan o el Dixit hasta juegos más complejos, son la excusa perfecta para juntarse, reírse y usar un poco la cabeza.
- Arcades y retro gaming: ¿Quién no ha soñado con volver a jugar Street Fighter o Pac-Man en una máquina arcade? Muchos locales están trayendo de vuelta estas joyas, y el público adulto las recibe con los brazos abiertos.
- Coleccionables: ¿Se acuerdan del revuelo por el álbum del Mundial? Adultos intercambiando láminas como locos. Lo mismo pasa con figuras de acción, cómics o cualquier cosa que nos conecte con esa pasión de coleccionar.
- Escape Rooms y experiencias inmersivas: Poner a prueba tu ingenio y trabajar en equipo para salir de una habitación, o sumergirte en una historia. Son experiencias súper participativas que enganchan a cualquiera.
Más allá de la nostalgia: La conexión y el juego participativo
Si bien la nostalgia es un gancho potente, no es lo único que mueve el kidulting. Páez lo explica súper bien:
“Creo que la nostalgia es una puerta de entrada, porque nos conecta con cosas que disfrutamos antes. Pero lo que está pasando hoy tiene también que ver con compartir. Un juego de mesa, una carrera de karting o un escape room obligan a participar. No estás mirando una pantalla ni simplemente sentado conversando. Estás haciendo algo con otras personas.”
¡Y es que es verdad! En un mundo donde muchas de nuestras interacciones son a través de una pantalla, volver a *hacer* cosas con otros, cara a cara, es invaluable. La competencia sana, el trabajo en equipo, la risa compartida… todo eso genera una conexión que las redes sociales difícilmente pueden replicar. Además, estas actividades nos sacan de la rutina, nos obligan a usar otras partes del cerebro y, lo más importante, nos recuerdan que la vida es para disfrutarla.
El perfil de quienes participan en estas actividades ha evolucionado. Ya no son solo los ‘frikis’ de algo, sino grupos de amigos, parejas, familias completas y hasta equipos de empresas buscando una forma diferente de hacer team building. La clave es la participación activa, el ser parte de la experiencia y no solo un espectador pasivo.
El Kidulting en Chile: Un fenómeno en crecimiento
Aunque el término kidulting es relativamente nuevo por estos lares, sus manifestaciones las vemos por todos lados. Desde tiendas especializadas en juegos de mesa que se llenan los fines de semana, hasta eventos de videojuegos retro o ferias de coleccionables que atraen a miles de personas. La gente está buscando cómo inyectar un poco más de juego y diversión en sus vidas adultas.
Y es que, al final del día, la vida adulta trae consigo muchas responsabilidades, menos tiempo libre y agendas apretadas. Por eso, cuando decidimos invertir nuestro tiempo en algo, queremos que valga la pena, que nos entregue algo más que solo pasar el rato. El entretenimiento participativo y la posibilidad de volver a jugar, competir o crear, pero ahora con nuestros amigos, parejas o incluso hijos, es un valor agregado enorme.
“Uno puede tener 30, 40 o 50 años y seguir disfrutando de una competencia con amigos o de algo que te saque por un momento de la rutina. Al final, las responsabilidades cambian, pero las ganas de pasarlo bien no desaparecen”, concluye Ricardo Páez. Y no podemos estar más de acuerdo. Así que ya sabes, la próxima vez que sientas esa cosquillita de volver a jugar, ¡no te contengas! El kidulting llegó para quedarse y demostrarnos que crecer no significa dejar de ser un cabro chico de corazón.

