Sé un salinero por un día en un tour por Cahuil - Kibit.cl

Sé un salinero por un día en un tour por Cahuil

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Así como en Lota, cuna del carbón, hay tours para que la gente conozca cómo era la dura vida del minero y en Sewell, de El Teniente, hay paseos para ver cómo vivían los hombres que sacaban el cobre a 2.000 metros de altura. Ahora en la zona de Cáhuil, a 15 kilómetros al sur de Pichilemu, hay un tour que muestra un mundo tan duro, chileno y desconocido como los de Lota y Sewell.

Es la experiencia que hoy se ofrece en la zona; gracias a un proyecto ejecutado por la Universidad Central y financiado por el Gobierno Regional de O´Higgins; para trabajar un día como salinero, una especie de minero, pero de sal. El tour, que parte en Pichilemu, llega a Cáhuil.

¿Por qué la ruta de la sal?

Cada año, en invierno, el mar sube por el estero y lleva la sal aguas arriba, donde se apoza y decanta. Para recogerla, los lugareños forman cuarteles, especies de piscinas rectangulares, que son anegadas por el mar. Más menos en octubre, con el sol, el agua se evapora y baja, lo que deja una mezcla de barro y sal. Extraerla es el trabajo del salinero, para lo cual aplica técnicas heredadas de sus abuelos.

Esa experiencia es la que vive el turista, guiado por un salinero de la zona y que hoy es parte de los paquetes que ofrece la empresa “Turismo Pichilemu”. “Ellos van a hacer exactamente el mismo trabajo de producción de la sal de los lugareños, desde la extracción hasta el ensacado. Luego se pueden llevar la que trabajaron”, comenta Eduardo González, dueño de la agencia.

Mariah Lee Hibarger, guía de rafting estadounidense, quien baja en balsas por el río Colorado en el Gran Cañón, hace una semana hizo la ruta de la sal. “Me parece muy interesante, porque una se involucra con la cultura del lugar, es una forma de conocer y vivir la realidad de los lugareños”, cuenta.

Además de la sal, el estero Nilahue tiene infinidad de aves en sus humedales, lo que lo transforma en un interesante lugar para el avistamiento. Ese es el recurso que aprovecha la experiencia Birdwatching Camp; también de “Turismo Pichilemu; que hace un recorrido por los humedales de Cáhuil, Barrancas, Pichilemu y Lo Valdivia, donde se pueden observar 46 especies de aves. Entre otras, cisnes coscoroba, cisnes de cuello negro, patos jergones chicos y grandes, patos reales, taguas, gaviotas cáhuil, garzas cocas, sietecolores, cuervos del pantano, garzas grandes y chicas.

Lo Valdivia (comuna de Paredones) también tiene su encanto, además se sus salineras, ofrece un paisaje rodeado de naturaleza que ha permitido el cultivo de la quinua y donde su gente trabaja para rescatar las raíces gastronómicas y productivas locales. Es así como muchas mujeres de la zona se han dedicado a la elaboración de sales gourmet y artesanías creadas con productos reciclados.

Otro de los imperdibles del territorio es degustar su gastronomía preparada con productos de la zona: sal marina con diferentes aliños, pejerreyes, quinua, aves de campo, entre otras, son las comidas que el turista puede probar.  Destacan los restaurantes “Rincón de Carlos” en Paredones y “Las Salinas de Barrancas” en Pichilemu.

También se pueden visitar los molinos de agua de vertiente de Pañul y Rodeillo que, con una ingeniería rudimentaria, pero muy eficiente, han molido por más de 50 años los distintos granos como trigo, cebada o quinua que se producen en la zona para hacer harinas artesanales.

Y para quienes aprecian la artesanía, pueden conocer las distintas etapas del proceso de elaboración de piezas con arcilla de Pañul y comprar elementos decorativos, platos, ollas o vasijas para el almacenamiento de productos como el vino. Para mayor información del territorio visitar la Fan Page https://www.facebook.com/turismosalinero/

 

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