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CRÍTICA DE CINE: “21 Bridges: Nueva York sin salida”, una película que se mide en momentos

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Policías asesinados, criminales con un pasado difícil, un detective que fácilmente puede hacer justicia por su propia mano y algo que parece esconder una turbia verdad. ¿Les suena familiar?

Hay muchas películas que podríamos nombrar a modo de ejemplo y hoy podemos agregar 21 bridges: Nueva York sin salida a la lista.

La cinta protagonizada por Chadwick Boseman (Black Panther) en la que encarna al detective Andre Davis, nos va a contar sobre el primer bloqueo en la historia de la isla de Manhattan tras la muerte de ocho agentes de policía. Sin embargo, el cierre de la isla solo durará un par de horas y el detective Davis tendrá que descubrir que es lo que hay realmente tras aquellas muertes en una persecución contra el tiempo.

Así, podemos decir que 21 Bridges: Nueva York sin salida es una película que se apega a lo que ha sido la tónica de su género en la última década, lo que juega un poco en contra ante lo predecible que se vuelven los giros en la trama, ya que desde casi el principio sabemos hacia donde se dirige ésta, a tal punto que existe una posibilidad de que todas las teorías que como espectadores vamos formulando se cumplan. Por ello, la mejor forma de mirar esta película es como una espera al momento del verdadero enfrentamiento.

No obstante, la película cumple su cometido: entretiene. Difícilmente la atención del espectador podrá alejarse de la pantalla, ya que hay una buena combinación entre los detalles de la investigación con las escenas de acción que, en 21 Bridges, sostiene toda la película.  La secuencia, la tensión que se genera entre cada persecución, el juego del gato y ratón que significa esta cacería, sumado al trabajo realizado por la dirección artística con una atmósfera nocturna muy bien ejecutada a través de la iluminación y colores, logran que estos momentos lleguen a una nota máxima, especialmente, la escena en la que Manhattan queda aislada.

 

Respecto a los personajes, en su mayoría la caracterización de cada uno está en un nivel bastante promedio, siendo la excepción la del detective Davis, que se trabaja un poco más entre lo que se nos muestra en las primeras escenas y la misma interpretación que hace Boseman del personaje, que resulta convincente durante toda la cinta. Aunque ésta no llega ser completamente desarrollada, sino que muestra lo mínimo que necesitamos saber para armar una imagen del por qué este detective es tan meticuloso y bueno en su trabajo, entender cual es su motivación y poder hacer el nexo entre el conflicto emocional del personaje y que hubiese sido interesante de ver.

El final, por su parte, es bastante rápido. Se podría pensar que con todas las pistas que se van descubriendo, la verdad detrás de la muerte de los policías constituiría un punto de inflexión en la película y que desde allí podría haberse dado un tercer acto mejor construido, en lugar de mostrar de resolver en la secuencia que antecede los créditos.

21 Bridges: Nueva York sin salida es una película que, en definitiva, muestra todas sus cartas en los primeros minutos de su segundo acto; pero que es la acción que carga la que mantiene al espectador en su butaca esperando el momento en que todo explote. No obstante, es imposible no sentir que la cinta pudo haber sido mejor en términos de desarrollo y final, y que lo ofrecido sólo cumple con los estándares de su género.

 

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